Porque el mundo es bonito, hasta vomitar.

17 marzo 2011

Planchando detalles

El ritmo de vida que llevamos, nos deja poco tiempo/ánimo/resuello/mojo, para apreciar muchos detalles del día a día.
Solemos ir enfundados en prisas a todos lados. Paso rápido, mirada seria, culo apretado y cierto aire de Lemming. Y así, nos perdemos la sonrisa psicópata del energúmeno que reparte el “20 minutos”, las caras de hastío en el metro, la mueca infecta del recepcionista en el hall, los saludos insustanciales en la oficina, el bufido de asqueo del informático cuando le comentamos que le pasa “no se que al correo”, la mirada asesina del camarero al decirle “perdona, te he dicho sacarina”, y un sin fin de bonitos detalles, que en caso de saber apreciar, enriquecerían nuestras jornadas.

Ayer, en un acto de inconsciencia inexplicable, decidí ataviarme con una camisa, para asistir a una serie de reuniones. El detalle no tendría más historia, de no ser por que, el trajín de la mañana convirtió mi camisa en un burruño infecto, con más arrugas que la voz de Chavela Vargas. Y eso queridos amigos, ¡es un problemón de la hostia! Lo confieso, a mis 30, odio (y evito) planchar… Cuando mi ropa sale de la lavadora es sometida a un estudiado y cuidado proceso de secado, recogida y posterior gestión, que ya quisieran para si los materiales usados en nanotecnología. Lo que sea con tal de evitar el uso de la plancha…

Pero ayer, fue imposible escaquearse. No tenía otra opción, me tocaba planchar, y no algo sencillo señores, no. Me tocaba planchar una camisa. Una tarea digna de ampliar a 13 los trabajos de Hércules. Ríete tu de matar a la hidra de Lerna, o limpiar los establos de Augías. Planchar una camisa de algodón. Eso si que es digno de que te hagan un poema épico.


Me descamisé, monté el tinglado, y miré fíjamente a los ojos de caballo loco (la plancha). La señalé desafiante y dije:
-Mira pequeña, vamos a llevarnos bien. Te digo esto como amigo porque si me jodes el plan, detestaría...odiaría tener que matarte. Me jodería. Incluso más que la mayonesa, y sabes como odio la mayonesa"- (Bruce Willis dixit)

 Dramatización de mi sesión de planchado

La plancha se mostró impasible ante mi amenaza. Estiré la camisa, primero el cuello me dijo una voz en mi interior. Y empezó la sesión de lucha grecorromana con la camisa, la tabla y la plancha. Pasé a las mangas… El interior de los puños me repitió la vocecilla, y así lo hice. Puños, mangas, espalda… la plancha se deslizaba con aparente docilidad, la camisa danzaba a un lado y otro por la tabla. Todo parecía en orden, hasta que levanté la camisa para ver mi obra de arte, y descubrí que las arrugas se habían unido en menos, pero más acentuadas. Drama, cabreo y balbuceos de niño malcriado.

Y en ese momento, la vocecilla se volvió voz, y con un:

-A ver, quita… de verdad eh? Os dejo solos 10 minutos y morís-

Mi madre me apartó de la plancha, la camisa y el sufrimiento. 4 movimientos de plancha después, aquel burruño de arrugas se había convertido en una camisa de persona normal.

Miré a la planche y le solté un… -Yippy ka hey, hija de puta- (Bruce Willis dixit)

Planchar detalles... esa es la lección del día.
Quiero aprovechar para solicitar a quien corresponda, que se incluya el planchado de camisas en la lista de las bellas artes. Eso, e información para iniciar los trámites para la canonización de mi señora madre.

03 marzo 2011

En el ojo ajeno

Cada día estoy más convencido de que somos nuestras circunstancias (y lo que hacemos con ellas).

Yo mismo, por ejemplo, me tengo por un chico normal, poco estridente, que sabe leer, escribir y hastaincluso atarse los zapatos medianamente bien.

En el trabajo, se me considera un tipo duro, y sin compasión. De esos que no vacilan en utilizar sus vastos (y bastos) conocimientos para hacer el bien, salvar el mundo, amedrentar ancianas y/o rescatar gatitos.
(Por favor, si algún compañero de trabajo lee esto, ¡Callad! O me vengaré en nuestro curso de “acicalar caniches”).

Para mi familia, soy un faro, una luz, una guía. Mis pobres hermanos han crecido bajo la sombra alargada y espesa de escuchar a mi madre sollozarles; “Si me quisieras, serías como tu hermano mayor”.

Entre mis amigos, me mimetizo (más por educación que por gusto), hasta convertirme (como ellos), en un bulto alcoholizado que se arrastra por los locales más sórdidos, desagradables y faltones de la ciudad. Pidiendo teléfonos a universitarias erasmus que han perdido el norte. Es triste, pero mis amigos justifican que alguien tiene que hacerlo, no se que de la cadena trófica dicen…

 Os juro que es la primera imagen de Google para "chica erasmus"

Pero quien se lleva la peor parte es una de mis vecinas. Una pobre señora entrada en años, quien, por el modo en que se mezclan nuestros horarios, siempre me ve en chándal, cual yonki venido a menos. Nos vemos siempre en mis horarios de salir a entrenar, o lo que es peor, a la vuelta.
Mi cara siempre está desencajada, ya sea por que llego tarde (un clásico), o por que vuelvo destrozado.
Su cara, al cruzarse conmigo en las escaleras, con mi chándal, nervioso, agotado, sudado y con prisas… Es esa mezcla entre horror, asco, y repulsa, que las ancianas saben mezclar tan bien con la lástima. Estoy convencido de que ella, en su cruel imaginario de señora mayor, me imagina vendiendo papelas en alguna esquina del barrio. En su mente soy la versión chandalera, masculina, y con mala voz de Amy Winehouse.

 Este soy yo según mi vecina...

Si, amigos, todo eso soy según las circunstancias. Ah claro, lo olvidaba, como me ven los bloggers..? Bueno, eso os lo dejo a vosotros...

18 febrero 2011

Desubicado


Llevo días absorbido por exámenes, viajes a Ceuta 4.0, y la vuelta al trabajo (esa actividad que dignifica y llena nuestras cuentas a rebosar).

He deglutido Misfits sin masticar en cuatro días, y me ha gustado esa sensación que te queda cuando se acaba algo que te gusta. Voy aprendiendo a disfrutar estas cosas. (El que no haya visto la serie, por Diorrr ya tiene deberes).

Llamadas que aparecen y te sorprenden para alegrarte el día, otras que no lo hacen y su ausencia acaba por hacerte sonreír.

Música, mucha música. Canciones nuevas, y remembers entran y salen de mi mp3 a un ritmo inusitado. Confieso haber hecho un intento casero, irrespetuoso y denunciable de emular una coreografía de Flashdance, si... hasta ese punto ha llegado el remember.

Con ganas de contar muchas cosas, pero las ideas se atropellan. Empiezo un post, y otro se sobre escribe en ese mismo, organizando un galimatías digno de policía municipal dirigiendo en tráfico. No sabéis lo que me ha costado estar calladito mientras pasaba lo de Egipto, los Goya, Shakira y su hermana neurocirujana… Con lo que me gusta quejarme… Por suerte, la terapia de los 140 caracteres ayuda mucho (08181).

He recibido y he ejercido el coaching personal, y me ha encantado (la cerveza ayuda siempre, ¡siempre!).

Ideas y proyectos nuevos que se presentan atractivos,  insinuantes e interesantes. Lalaia y Annalgesia consiguen que me active (y de vez en cuando hastaincluso que acabe cosas).

Afrontémoslo, cada día canto mejor las canciones de Pearl Jam en el Rock Band…

He recuperado la capacidad de ilusionarme con facilidad por las cosas que me gustan. Y sin drogas amigos, ¡sin drogas!

He aquí dos ejemplos...

Hay dos o tres personas que se han reubicado en mi vida, haciéndola más entretenida, y ha habido algún “Hola, encantado” que me ha gustado mucho pronunciar.

Mi cabeza está como este post (y como el mundo árabe), desordenada,  convulsa, y con exceso de inputs. Tengo la sensación de que vienen cambios…

18 enero 2011

Imaginando

En un principio nadie se hacía a la idea, parecía increíble que se pudiera prohibir algo así. Pero cuando la gente se dio cuenta de que la cosa iba en serio, empezaron las quejas, las reuniones, y la gente salió a la calle. La transición fue dura. Hubo disturbios, represión, y prohibición. Pero lo que parecía imposible sucedió. Se prohibió el futbol en el país. Y no solo las ligas profesionales, también su práctica y su consumo. A raíz de los altercados, la prohibición se fue extendiendo a otros deportes, Básquet, Balonmano, Rugby, Petanca… poco a poco la lista se fue ampliando, hasta la práctica prohibición del deporte en general.
El estado intervino los periódicos deportivos, se caparon las transmisiones televisivas y radiofónicas del extranjero, e Internet.
Los futbolistas, técnicos, y tertulianos fueron detenidos. Los extranjeros fueron deportados, y los que se quedaron y no huyeron al exilio, sufrieron el control de la policía secreta.

 ilegales (bis)...

Con el paso de los meses, el ambiente pareció calmarse, pero nada más lejos de la realidad, en los suburbios, en fabricas abandonadas, y en sótanos de los barrios chinos de las ciudades, empezaron a jugarse partidos ilegales. Empezaron jugándolos mendigos y parias a cambio de dinero. Partidos toscos, violentos y sin nobleza. Lo que la gente quería. Solo la presencia de burdos balones diferenciaba aquellos encuentros de las peleas de gallos.

 La vuelta de los rat pitts

Pero por otro lado, en la calle, en el día a día se producían otros cambios. Las charlas, discusiones y debates sobre fútbol que antes llenaban casas, oficinas, y bares, fueron substituidas por los intereses y problemas de la gente. Ahora era el cine, el teatro, la pintura, sobre lo que comentaba e incluso discutía acaloradamente la gente. El diario AS, se reconvirtió en un periódico de exposiciones museísticas (claramente a partidista a favor del Museo del Prado), Mundo Deportivo pasó a hacer crítica gastronómica y cinematográfica. Pero el hecho que lo cambió todo, fue, que el diario Marca, sin cambiar su formato, substituyó el deporte por la política. Hacía las previas de las sesiones de control al gobierno, seguía las reuniones de ministros al minuto, valoraba a los políticos después de cada intervención, y puntuaba al presidente del congreso.
Poco a poco, la gente, ya de por si seguidora de los partidos políticos como si fuesen equipos de futbol, empezó a volcar su ansia de fútbol en la política. Acudían a la salida del congreso y del senado (claramente la nueva segunda división) con pancartas, cánticos ¡a pedir autógrafos! Se seguían hasta los plenos de los ayuntamientos. Alcaldes, secretarios de estado, y diputados protagonizaban campañas publicitarias, la prensa rosa y amarilla empezó a seguirlos, y ocurrió lo inevitable. La gente, al darle seguimiento, y leer sobre el tema, acabó entendiendo de política… acabó valorando a los políticos, y en muchos (muchos) casos, dándose cuenta del bajo nivel que tenían. ¿Cómo podía ser que un país tan interesado en la política no tuviese a los mejores políticos posibles? Empezaron a surgir voces pidiendo fichajes extranjeros, a los cracks de la política mundial…

Y fue en ese punto en el que, tras una reunión de urgencia, el gobierno decidió reinstaurar el deporte en el país. Volvió la Liga, se repatrió a los jugadores, se les rebajaron los impuestos, y se concedieron ayudas públicas a los equipos.
Poco a poco las aguas volvieron a su cauce, la gente dejó de discutir por el arte, y la política, y fueron los goles fantasma, los penaltis no pitados y toda la retórica bélica del fútbol, lo que volvió a reinar en las tertulias.

28 diciembre 2010

Likes and dislikes 2010


Estamos en la época de pensar, recapitular, hacer recuento, y digestiones. Puede que en parte, sea  por las digestiones pantagruélicas a las que nos vemos abocados, por lo que nos da por resumir el año después de Navidad.
No os voy a mentir, en alguna ocasión, tras batirme en duelo con los canapés, entrantes, sopa de galets, cochinillo, macedonia y la mortífera combinación final de turrones, neulas y polvorones… Me he arrastrado hasta un sofá, y he temido por mi supervivencia, mientras veía pasar mi vida en imágenes.
Pero en esta ocasión, mientras mi estómago decidía que hacer con todo lo que le había embutido, cogí una copa de vino (blanco) y medió por diseccionar mis…

Likes and dislikes del 2010.

Me ha gustado…

  • Descubrir The Big Bang theory.
  • Tequila (Pueblo).
  • El Tequila (Como bebida, cultura, religión, animal o cosa).
  • Los libros de Zweig en todas sus variantes.
  • Las noches de Rock Band (y sobre todo la compañía relacionada).
  • Sonreír al identificarme con las chorradas de How I met your mother.
  • El 5-0.
  • La playa de Montgat (y la compañía relacionada).
  • Cruzar el estrecho de Gibraltar de (casi) todas las maneras posibles.
  • La comida lejana que cocina Eli.
  • Los momentos de éxtasis y felicidad de Blanca en diversos conciertos.
  • Las celebraciones de mi cumpleaños (por fin!).
  • Iniciarme en Mac.
  • Conocer Ceuta.
  • Leer sobre Richard Feynmann.
  • La comida y posterior sobremesa con Javi, Carlos y Blanca.
  • Descubrir La Perla.
  • Las meriendas en La Nena.
  • Darme cuenta de que, cuando quiero, encuentro tiempo para lo (y los) que quiero.
  • Aprender a tejer (en proceso).
  • La fiesta de la UAB.
  • El vino de piedra (y su procedencia).
  • Conocer a Don Gruñón (y la compañía relacionada).
  • Mi familia (este año especialmente).
  • Mi familia mexicana.
  • Contar cuentos.
  • Barney Stinson como gurú vital.
  • Que le den el Príncipe de Asturias a David Attenborough.
  • Ganar el mundial de fútbol (y ESE abrazo con Gonzalo!).
  • Comer cupcakes en la oficina.
  • Saltarme mi timidez.


No me ha gustado / me ha puesto de los nervios…

  • La política en general.
  • Como sirven los cafés en Barcelona (es un hecho, tenemos un café terrible).
  • Que Carlos no demuestre (con hechos tangibles), las bondades de la tortilla de patatas de su familia.
  • Las petardas que se creen lo que no son.
  • Que intenten decirme como debo ser.
  • Los petardos que se creen lo que no son.
  • No pisar Menorca.
  • La gente obtusa.
  • Mourinho.
  • Que este año no haya recopilación de frases celebres (eh Mag?!)
  • Pagar la matrícula de la universidad… (a ese precio).
  • Pagar multas por el valor de un viaje a México (buaaaaaaaa…!)
  • Que nos hayan dejado Delibes (snifff), Labordeta, Jaime Escalante, Pablo Lebron (menuda fiesta habrá allá arriba!), Monsivais,  y JD Salinger.