Porque el mundo es bonito, hasta vomitar.

16 diciembre 2010

Langostas


Langosta.
Así suelta, sin contexto, esta palabra no os permite saber si me refiero a un crustáceo o a un insecto. Puede que dadas las fechas en las que estamos, vuestro subconsciente se incline a pensar el crustáceo. Pero si algún lector proviene de las llanuras africanas (cosa harto difícil, tal y como está el tema de internet por ahí), seguramente al leerla pensará el insecto… Es la grandeza de las palabras polisémicas (y de los condicionantes culturales).

Pero hoy, por estar cerca la Navidad, quiero hablar del insecto, veréis por que.

Las langostas, o saltamontes son insectos ortópteros (es decir, de alas rectas). Simplificando mucho, se caracterizan por su capacidad para saltar, volar un poco, y cabrear a los campesinos.
Estos bichejos son, en condiciones normales, solitarios. Pero (y aquí es donde viene lo interesante), si las condiciones ambientales provocan que se agrupen (sequía, escasez de alimentos, etc…), y empiezan a frotarse entre ellos un determinado numero de veces durante un determinado tiempo…Mutan. Cambian. Se transforman.
Los otrora bichitos verdes y solitarios, crecen, cambian de color, y se vuelven gregarios. Pasan de dar saltitos, a volar y tener una gran capacidad migratoria, y de cabrear, a directamente acojonar a los campesinos (y no campesinos).
Se agrupan en millones, y se reproducen como la peste (se supone que fueron la octava plaga bíblica). Asolan lo que se ponga a su paso.

 
Ayer, cruzando la calle de Portal del Angel en Barcelona (a eso de las 19h), entre el gentío, la masificación de compradores, empujones, roces, y puede que el frote de alguna señora… sentí un grito interior, una presión en el pecho, dolor en los huesos…

Recreación light

Al notar un contacto en el hombro, respondí con un violento empujón, que empotró a una anciana contra la cristalera de una tienda de lencería. La gente se detuvo sorprendida. Parecía que el tiempo se hubiese parado para aquella manada de compradores. La vieja había atravesado la cristalera, llevándose por delante a un inocente maniquí tetudo, y formando un improvisado y sangriento 69. La imagen, no por lésbica dejaba de ser lamentable. Además, no distrajo a la gente lo suficiente como para que no se diesen cuenta de que yo, me había vuelto de color negro y amarillo, medía 2,5 metros, y emitía un ruido ensordecedor al frotar mi fémur con mi abdomen (habéis probado a hacerlo alguna vez?) CRii… CRiii… CRiiii…

De repente la gente empezó a mutar, como yo. Personas de toda condición, cambiaban de color, crecían y se volvían (más) violentas. Los bolsos que antes lucían gráciles en los antebrazos de señoras, ahora eran grotescos complementos de versiones seniles y langosteras de Hulk. Ya no importaba, el que, la “gente” entraba a las tiendas y las arrasaba sin pasar por caja (como nos gusta lo gratis en este país). En pocos minutos, todas las tiendas se quedaron sin género, y movidos por una misma voluntad, todos desplegamos nuestras alas, y nos dirigimos en busca de más…
 
Nada podía detenernos, la siguiente parada sería Madrid, pero sólo para calmar las ansias, y tomar fuerzas, necesitábamos ir a Londres, y de ahí, a la quinta avenida, en NY. La meca de todo comprador.


2 comentarios:

JL dijo...

Parece una escena de alguna película que Álex de la Iglesia hubiese podido crear en sus primeros tiempos. Kafkiano total. Mola.

denke dijo...

Creo que el ultimo mes (y lo que queda...) Portal del Angel, es un decorado de Alex de la Iglesia...

;)