Porque el mundo es bonito, hasta vomitar.

09 septiembre 2009

Reevolución

El otro día, viendo el partido entre Argentina y Brasil, ante la falta de buen futbol, en realidad ante la falta de futbol en si mismo, me quedé medio traspuesto, y las imágenes de Diego Armando Maradona, me llevaron a pensar en la evolución y sus desastrosas consecuencias (así soy yo).

Pero empecemos por el principio, por que siempre es más bonito, entendible, y a la vez coherente.

El joven Diego era un chico de melena rizada, casi afro, cuerpecillo contenido, y una mirada entre picara y boba, que le daba cierto aire de persona que acaba de recibir una bofetada.

El chico, tras dedicarse a esto del futbol con el relativo éxito de ser el mejor de la historia (y estoy dispuesto a discutirlo con quien sea), dejó el deporte y se dedicó a expandir y contraer su cuerpo, fumar puros, practicarr simulacros de defunción, disparar a periodistas e intimar con sus amiguetes Fidel y Hugo (unos soles ellos).

Ese es un resumen orientativo, bastante válido, a no ser que tengas que ir de visita a Argentina, en cuyo caso es mejor quedarse con que fue el mejor del mundo y punto.

Pero mi ensimismamiento, fue más superficial, y me llevó a preguntarme que extraño, perverso y abyecto proceso evolutivo, puede llevarte de ser un joven barrilete cósmico a convertirte en una señora fea. De hecho para ser más precisos, quiero declarar que Diego Armando Maradona se ha convertido en una portera de escalera fea y desagradable.


He aquí un jovencito Diego, diríase que listo para entrar en la Motown.



Un Maradona menos niño, y en la cima de su carrera.



La frase “ya no deberías ponerte ropa deportiva” ¿os dice algo?



Dejar el deporte y engordar es normal. Pero una cosa es engordar y otra muy diferente comerse a un mariachi sin masticar. Imagen realmente dolorosa.



Tras un simulacro de muerte Diego promete cuidarse y vivir. ¿Qué mejor que aprender a hacer (ambas cosas) en Cuba? Me encanta esa pose de “llámalo tonto…”.


Época Georgi Dann. Empieza a percibirse que en un futuro este chico podría “señorear”, y no en referencia a ser un gentilhombre, sino a parecerse a una señora.



Vamos de bajada. Esto no hay quien lo pare. Diego Armando ha tomado una decisión y no piensa volver atrás. Esas melenitas, ese arete, esa cara lastimera como de maruja viendo la telenovela…



La imagen definitiva. Diego Armando es una señora fea con todas las letras. Parece la prima del pueblo de la portera de mi edificio. No dejo de preguntarme si todos somos susceptibles de acabar así… Un escalofrío recorre mi cuerpo.

Niños, no seáis genios, jode los genes.

3 comentarios:

JL dijo...

"Diego Armando es una señora fea"
XDDDD

Folken dijo...

Como feministo que soy, voy a denunciarle por decir que mujer ninguna pueda parecerse a tal adefesio que, además, seguramente tendrá o haya tenido pene.

denke dijo...

Me preocupa más que quien comente sea un feministo argentino...