Porque el mundo es bonito, hasta vomitar.

03 marzo 2011

En el ojo ajeno

Cada día estoy más convencido de que somos nuestras circunstancias (y lo que hacemos con ellas).

Yo mismo, por ejemplo, me tengo por un chico normal, poco estridente, que sabe leer, escribir y hastaincluso atarse los zapatos medianamente bien.

En el trabajo, se me considera un tipo duro, y sin compasión. De esos que no vacilan en utilizar sus vastos (y bastos) conocimientos para hacer el bien, salvar el mundo, amedrentar ancianas y/o rescatar gatitos.
(Por favor, si algún compañero de trabajo lee esto, ¡Callad! O me vengaré en nuestro curso de “acicalar caniches”).

Para mi familia, soy un faro, una luz, una guía. Mis pobres hermanos han crecido bajo la sombra alargada y espesa de escuchar a mi madre sollozarles; “Si me quisieras, serías como tu hermano mayor”.

Entre mis amigos, me mimetizo (más por educación que por gusto), hasta convertirme (como ellos), en un bulto alcoholizado que se arrastra por los locales más sórdidos, desagradables y faltones de la ciudad. Pidiendo teléfonos a universitarias erasmus que han perdido el norte. Es triste, pero mis amigos justifican que alguien tiene que hacerlo, no se que de la cadena trófica dicen…

 Os juro que es la primera imagen de Google para "chica erasmus"

Pero quien se lleva la peor parte es una de mis vecinas. Una pobre señora entrada en años, quien, por el modo en que se mezclan nuestros horarios, siempre me ve en chándal, cual yonki venido a menos. Nos vemos siempre en mis horarios de salir a entrenar, o lo que es peor, a la vuelta.
Mi cara siempre está desencajada, ya sea por que llego tarde (un clásico), o por que vuelvo destrozado.
Su cara, al cruzarse conmigo en las escaleras, con mi chándal, nervioso, agotado, sudado y con prisas… Es esa mezcla entre horror, asco, y repulsa, que las ancianas saben mezclar tan bien con la lástima. Estoy convencido de que ella, en su cruel imaginario de señora mayor, me imagina vendiendo papelas en alguna esquina del barrio. En su mente soy la versión chandalera, masculina, y con mala voz de Amy Winehouse.

 Este soy yo según mi vecina...

Si, amigos, todo eso soy según las circunstancias. Ah claro, lo olvidaba, como me ven los bloggers..? Bueno, eso os lo dejo a vosotros...

2 comentarios:

Joan dijo...

A mí no me la cuela, es usted un yonki y, lógicamente, le veo como tal.
Me ha encantado la metáfora del entreno, todo un eufemismo de la politoxicomanía y del ir a pillar. Está usted tan enganchado que incluso la dosis no le basta y vuelve a casa con el mono, con "la cara desencajada", "destrozado". Ya me pasará el contacto de su dealer, esa mierda tiene que ser buena. Además, le felicito por airear sus adicciones, ser un yonki chandalero y admitirlo tiene su qué.

Saludos

PS: Oiga, la Winehouse ya es chandalera y masculina, ¿es usted una versión hiperbólica de esos atributos?

denke dijo...

Tanto se me nota? Pensaba que daba el pego, un poco al menos. Gracias por el apoyo.
Ya en este punto de intimidad, le paso el contacto de mi dealer. Por favor, diga mi nombre al pillar su pollo, si lo hace, me regalará una gorra vieja del equipo ONCE de la vuelta ciclista del 1984.

PS: Soy la Winehouse con un toque menos poligonero y mas deportivo.